EL ACUEDUCTO DE LA INFAMIA

Lunes, 10 de Marzo de 2014 04:24 Editor Elsurhoy
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Finalizando el año 1999, con toda la fanfarria, bombos y platillos, el entonces gobernador Néstor KIRCHNER inauguraba el acueducto que traía agua del lago Muster a Caleta Olivia. Nos prometían entonces AGUA PARA UN SIGLO.
 
Por Miguel CHAZARRETA
 
 
 
El acueducto que costó 125 millones de dólares  corre bajo tierra, mediante caños de un metro de diámetro, transporta un caudal de 110.000 metros cúbicos de agua potabilizada por día desde la planta potabilizadora ubicada al comienzo del recorrido.
 
 
 
De ese total, 88.000 metros cúbicos se destinan a las ciudades chubutenses y 22.000 metros cúbicos a Caleta Olivia.
 
 
 
Fue a mediados del año 2002, tres años después de inaugurado que se registró la primer rotura que dejó sin agua durante tres días a los caletenses.  Los operarios de Servicios públicos se mostraron sorprendidos cuando al destapar la cañería enterrada se dieron con un caño con serias señales de deterioro como producto de una profunda oxidación. “Este caño parece haber sido enterrado hace más de 50 años” señaló el capataz al analizarlo sin entender las razones de ese deterioro en un caño prácticamente nuevo.
 
 
 
No obstante ello cambiaron el caño derruido por uno nuevo y se consideró esa rotura como “falla de fábrica del material”.
 
 
 
No obstante ello, en menos de dos meses Caleta Olivia volvió a quedar sin agua y por la misma razón: se había roto la cañería y cuando la desenterraron se encontraron con el mismo cuadro del primero: material totalmente podrido.
 
 
 
Fue ya entonces cuando las máximas autoridades provinciales tomaron cuenta de la situación y – sin embargo- no se tomó ninguna medida.
 
 
 
Durante el 2003 se produjeron tres roturas y por las mismas razones. La comunidad empezó a intranquilizarse porque la grave situación sanitaria que se producía en Caleta Oliva tras cada rotura desnudaba un problema aún mayor: la construcción del acueducto Comodoro-Rada Tilly-Caleta que hasta esa fecha había registrado innumerables defectos, pérdidas, pinchaduras y ya entonces se sospechaba en la utilización de materiales no homologados para contener una obra de tal envergadura.
 
 
 
Ya en el año 2004, 5 años después de haberse inaugurado,  el problema ya fue imposible de ocultar y la falta de controles en cuanto a la calidad de la cañería que se colocó en su momento sería el punto inicial de las  complicaciones. Ya en ese entonces el personal de servicios públicos tenía absolutamente claro que había tramos en los cuales no tenían hecha la protección catódica, es decir, hicieron la obra con caños de baja calidad, “que hoy descubrimos que están podridos”, señalaron recordando que quién era el encargado de controlar la obra por parte del Estado santacruceño fue Conrado PEREZ esposo de la ex diputada provincial Ana PARNIZARI ultrakirchnerista residente en Caleta Olivia.
 
 
 
Empezó a llamar la atención que los tramos que siempre se rompían estaban comprendidos entre Rada Tilly y Caleta Olivia. Es desde entonces que empezó a trascender que si los incidentes no fueron casuales, sino causales y que si se observaba que hubo dolo al colocar cañerías de muy mala calidad, “se debería efectuar  la denuncia penal correspondiente porque este acueducto costó mucho dinero a los santacruceños”. Muchos sostenían –con buen criterio- que las propias autoridades municipales o de Servicios Públicos debieran tomar la iniciativa.
 
Pero esto nunca pasó.
 
 
 
La pregunta es ¿Por qué?
 
 
 
Simple acerbo kirchnerista. Néstor KIRCHNER, gobernador de Santa Cruz cuando se construyó el acueducto ya era Presidente de la Nación y se encontraba en la cúspide del poder. Desde este sitial entonces se “bajó línea” para que ningún funcionario, sea este nacional, provincial o municipal, se atreviera siquiera a insinuar alguna sospecha sobre la calidad del material enterrado en el trayecto santacruceño del acueducto.
 
 
 
El terror que emanaba de la autoridad de Néstor KIRCHNER era temible y nadie se atrevió a absolutamente nada mientras el acueducto aceleraba su proceso de descomposición y se sucedían las roturas.
 
 
 
Fue el contestatario Senador Carlos Alfonso PRADES quién se presentó a la Justicia denunciando la situación para que se investigaran todos los pormenores en la construcción del acueducto en el tramo Rada Tilly – Caleta Olivia, en el territorio santacruceño.
 
 
 
¿Alguien podría esperar que la timorata justicia santacruceña investigara un hecho de corrupción que evidentemente comprometía al Presidente de la Nación, Néstor KIRCHNER? Por supuesto que no. La valiente denuncia del Senador se diluyó  entre pases y chicanas jurídicas y jamás se avanzó absolutamente ni un ápice en el fondo de la cuestión, típico comportamiento judicial en todos los estrados cuando se trataba de denuncias de corrupción contra los KIRCHNER y sus funcionarios. (No teman: no  voy a aburrir al lector con cientos de ejemplos).
 
 
 
Fue el manto de protección política y judicial montado para proteger la imagen presidencial desde el 2002 hasta su fallecimiento en Octubre de 2010 la principal razón por la cual los 70.000 caletenses se encuentran casi, en un estado de abandono por parte de sus autoridades.
 
 
 
Al negar los hechos por más de una década, se impidió adoptar a tiempo las medidas apropiadas para no llegar a esta catástrofe.
 
 
 
Ya a finales del 2002 los trabajadores de Servicios Públicos tenían claro el estado de situación. Ya a mediados del 2003 las máximas autoridades de Servicios Públicos eran conscientes de lo que se venía. Ya sabían, entonces, que el proceso de descomposición era irreversible Y NO HICIERON ABSOLUTAMENTE NADA.
 
 
 
Tuvo que morir Néstor KIRCHNER para que –tímidamente- algún que otro funcionario menor se atreviera a reconocer el origen del problema.
 
 
 
Qué hicieron mientras el acueducto se rompía una y otra vez? Prometían una y otra vez que los caños no se van a volver a romper; inclusive algunos caletenses se arriesgaron a pensar que los cortes de agua podrían estar alentados para justificar la sobrefacturación que hacía SPSE cada vez que repara o cambia los caños rotos.
 
 
 
También se dejaba pensar que en realidad no eran roturas sino “cortes del servicio” por parte de la Sociedad Cooperativa Popular Limitada por diferencias con la provincia de Santa Cruz por el pago del servicio.
 
 
 
Otra teoría sembrada aludía a que las obras viales llevadas a cabo muy cerca del acueducto, puedan haber afectado a los caños, más precisamente con el impacto de alguna retroexcavadora o máquina similar la cual podría haber roto algún tramo del ducto y quitado presión en la columna de 80 Kms proveniente de Comodoro Rivadavia.
 
 
 
Menos la posibilidad de un movimiento telúrico se ensayaron decena de explicaciones para desviar la atención del usuario lejos de un vulgar hecho de corrupción, uno de los tantos perpetrado por los KIRCHNER.
 
 
 
Porque si no hubiera sido así; si no hubiera habido (y hay) una dirigencia empeñada en cuidar los salvajes hechos de corrupción del Kirhnerismo, la cosa hubiera sido muy distinta y la detallo:
 
 
 
-En la primera rotura del acueducto (2002) se hubiera hecho un estudio por muestreo del estado total de la cañería.
 
-Se hubiera constatado ya en el 2002 que el proceso de descomposición no solamente era total sino –además- irreversible.
 
-Se hubiera construido un acueducto paralelo en el trayecto corrompido mientras todavía funcionaba.
 
-En los primeros meses del 2003 Se conectaba el servicio al nuevo acueducto sin privar a los habitantes de Caleta Oliva de un solo día de provisión de agua potable.
 
 
 
Esto es lo que hubiera tenido que hacer un gobierno responsable, sensible y que piensa en el bienestar general: reconocer los “errores” e instrumentar inmediatamente las medidas para evitar el caos.
 
 
 
Hoy en Caleta Oliva hay gente que no tiene agua ni para tomar porque justamente las familias más humildes no le da el presupuesto familiar para acceder a la compra de agua mineral; el 80% de la ciudadanía está impedido de higienizarse aunque sea mínimamente; la absoluta mayoría de los trabajadores van y vuelven del trabajo sin poder bañarse; se suspendieron las actividades en la Municipalidad, en la Universidad, en los Bancos y en todos los establecimientos educativos; los trabajadores petroleros vuelven mugrientos de actividades en contacto con material contaminante y están inhibidos de higienizarse; los camiones aguateros trabajan incansablemente y no alcanzan a cubrir ni el 15% de la demanda; los hoteles advierten que no disponen de agua para sus pasajeros; los discapacitados de todas las edades en estado de abandono estatal; el hospital y las clínicas operan con dificultades producto de esa carencia; la basura se acumula en los cestos por la reducción del servicio; los efluentes cloacales circulan por las calles porque ha colapsado la red cloacal; el transporte público no funciona; el aire por momentos se torna irrespirable por emanaciones nauseabundas; la gente se amontona con sus tachos o bidones en los pocos cargaderos; muchos ciudadanos optan por cortar la Ruta Nacional 3 y todos sabemos que este estado de cosas se mantendrá en el tiempo porque ya todos están convencidos de lo que los empleados de Servicios Públicos sabían desde el 2002: que el acueducto es irreparable.
 
 
 
Y esto no es otra cosa que el caos.
 
 
 
Los 70.000 habitantes de Caleta Olivia tienen bronca… y mucha. Y tienen razones para tenerlas… y muchas.
 
Todo ello porque los funcionarios durante más de 10 años se dedicaron a ocultar un negociado de la corrupción kirchnerista y para ello .sabiéndolo- se cagaron en los caletenses.
 
 
 
Y mientras todo esto nos pasa, hoy -19 de Octubre- la Presidente de la Nación profundamente sensibilizada con el pueblo de Caleta Olivia, mandó un subsidio de UN MILLÓN DE PESOS.
 
 
 
En el monte del calvario, un Jesús crucificado, agonizante, elevando sus ojos al cielo y desde su sagrado corazón le rogaba a Dios: “Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen”.
 
 
 
En este caso yo no puedo perdonar, y no porque no sea Cristiano y temeroso de Dios, sino porque todos estos funcionarios, durante todo este tiempo “si sabían lo que hacían”.